Somos Argentinos;
creativamente tragicómicos
Un artículo
que salió en el diario Nación escrito en Barcelona por el elocuente Hernán Casciari refiere a
los artículos que por estos días
destacan en primeras planas los diarios
españoles, a propósito de programas televisivos humorísticos argentinos que en medio
de un caos institucional se mofan, dentro del propio país, de la realidad que
simultáneamente allí (en la Argentina)
se está viviendo.
Es innegable
que en la Argentina somos los reyes de la paradoja, de todos modos, si por un
caso algún ciudadano de la madre patria leyera esta notita desearía comprendan que es esta una de nuestras
pocas fortalezas y no una debilidad.
La historia
nos enseña allá por la Grecia antigua que la comedia como tal nace del pueblo
como una irreverente parodia a la tragedia. Es indudable que desde tiempos
remotos el hombre buscó a través de la risa el alivio que tantas veces provoca
la carga de vivir.
El actor y
formador de actores de vastísima trayectoria, el mendocino Ernesto Suárez quien
suele montar todas sus puestas en clave de
risa, cuando le pregunte si pare él hay algún momento donde no cabe el
humor, respondió lo siguiente
-El humor cabe en todos lados, hasta en un velorio;
están todos tristes llorando alrededor del cajón y enseguida alguien
cuenta una anécdota del finado y sobre
las lagrimas se comienza a reír, y continuo; todo es tragicómico, llora el niño
desconsolado vaya uno a saber por que pero le das un caramelo y en el acto el
llanto se transforma en risa.
Sufrimos y nos angustiamos por algo o alguien para
luego de un tiempo repetirnos riendo en
voz alta: ¡como pude haber sufrido y llorado tanto por tal o cual asunto!
Y si, es una
cuestión de tiempo.
El sagaz
cineasta norte americano Woody Allen lo pone magistralmente en boca del
personaje de una de sus películas: la diferencia entre una tragedia y una
comedia es el tiempo. Es decir de alguna forma en ocasiones acabaremos riendo
por lo que un día lloramos. ¿Que hay de malo entonces de reírse en el momento?
De ninguna manera estoy queriendo decir que el reírse
va a solucionar un problema y además no siempre las circunstancias lo permiten,
pero el caos institucional argentino no es responsabilidad de los humoristas ni
de quienes al compás de su batuta ríen para aliviar el dolor de vivas heridas
que lejos están de cicatrizar.
En el cantar
de los cantares, el antiguo testamento le atribuye al rey Salomón el escrito;
para todo hay un tiempo en la vida, un tiempo para trabajar y otro para
descansar, uno para pensar y otro para ejecutar, y también dice que existe un
tiempo para reír y otro para llorar (aunque a veces ambos se descargan
tragicómicamente en simultaneo)
Por si
remotamente algún español lee esto, os recomiendo, no os olvidéis que bastante
tenéis como para reíros de vosotros mismos y en todo caso, si tanto os cautiva
nuestra idiosincrasia como para darle primera plana en vuestros diarios que no
se os olvide destacar nuestro talento creativo, por ejemplo, el que hoy nos
ayuda a muchos a reír en medio de lastimoso llanto que desde hace tanto tiempo
vivimos los argentinos.
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