lunes, 28 de abril de 2014

Marcas y logos

Temas de aparente conocimiento público y conciencia generalizada son denostados por el hombre del siglo XXI reflejado  en sus conductas paradójicas.
   Banal y extremadamente superfluo, pero no por ello poco significativo y revelador resulta el asunto marcas y logos.
   A propósito del marketing y sus macabras secuelas la periodista Naomi Klein en su libro “No logo” reflexiona que no será de un modo individual en que reaccionemos contra los males de este arrasador  y devastador  capitalismo marketinero,  sino que la defensa surge de movimientos sociales, por ejemplo en forma de agrupaciones tipo ONG que luchan para recuperar el verdadero sentido de nuestra vapuleada especie.
   El híper consumismo, uno de los anti-valores revelados de este siglo hace notable la indispensable necesidad de re-ubicarnos  para hacer frente ante la invasión de quienes pretenden de verdad convertir ciudadanos en consumidores, desvirtuando nuestra esencia.
   En trazos generales casi todos los que habitamos  urbe conocemos las armas de las que se vale la publicidad y el marketing para vencernos, pero aun así nos convertimos en  ignorantes  víctimas al caer en sus redes presos de maquiavélica manipulación.
   A propósito del tema, tomemos como ejemplo lo que ocurre en lo referido a vestimenta o indumentaria. Todos (casi todos) sabemos que la mayoría de la industria viene manufacturada desde la India, China, Pakistán, Corea, Taiwan donde por conocidas razones (desmedida explotación humana) es mas barato producir, luego a partir de allí (casi todos sabemos) una extensa red de distribución lleva las prendas a una segunda- pero no menos importante- industria que  definirá el  precio que tendrán estas prendas directamente vinculado al  “logo” o “ marca” que se adosa a dicha indumentaria y que definitivamente signara  su valor de mercado.
   Allí trabajan quienes pegan y cosen “distintas etiquetas” a un mismo pantalón o camisa, una misma gorra o zapatilla, derivándolas en la continuidad de esta perversa cadena para colocarla en la vidriera o góndola de diferentes negocios, obvio, mientras más instalada y marketineada la marca, mas visible será el logo y sobre todo más cara  la prenda.
Es decir que de una forma u otra todos los que compartimos esta civilización (¿civili... cuánto?) sabemos que la misma prenda costara según el loguito, en un lugar 10, en otro 100 en otro 200, y en otro 500.
   Lo curioso es que aun conociendo en detalle como opera el mecanismo una gran cantidad de personas cómplices del auto-engaño compran el articulo por 500 es decir pagaran 490 por el loguito, la libertad es así y cada cual la pilotea como puede, si usted  quiere pagar por algo que puede comprar a 30, 500 allá usted, algunos justificaran el acto; “No hay nada que hacerle las cosas de marca tienen otra calidad”

   No termina aquí pues en esta estafa compartida quienes  pagan  absurdo sobreprecio por su logo andarán por la vida haciendo una de las más eficaces publicidades de las que se vale el marketing  luciendo a modo de maniquíes ambulantes in-disimulables logos y marcas  donde como mínimo  deberíamos  haber recibido en pago la prenda que con tanto orgullo portamos por doquier en una evidente despersonalizacion  publicitaria que sigue enriqueciendo desmedidamente a quienes en época de plena globalización y estandarización, cosifican desde las marcas,  en un fenómeno  anti-cultural  en que el hombre, entre moderno y pos-moderno, no deja de sorprender con tamaña imbecilidad sostenida y compartida.

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